La Sífilis

La Sífilis

La Sífilis es una infección de transmisión sexual provocada por una bacteria llamada Treponema pallidum, el contagio se produce al entrar en contacto directo con las lesiones que produce esta enfermedad a nivel de la piel.
La Sífilis se contagia mediante las relaciones sexuales, orales, anales o vaginales y aún por besos en la boca con una persona que tenga un chancro sifilítico en esa parte de su cuerpo.

El contagio de Sífilis de la madre al hijo, puede traer graves problemas de salud en los recién nacidos, por lo que es muy importante que las mujeres controlen el embarazo y se realicen los análisis correspondientes.

La Sífilis no se contagia por el uso en común de vasos, platos o cubiertos, tampoco por medio de inodoros, canillas, duchas o piletas de natación.
Esta enfermedad se desarrolla en tres fases, pudiendo pasar bastante tiempo entre ella, a esos períodos donde no hay síntomas, entre una fase y otra, se los denomina período latente o fase latente de la Sífilis.

Síntomas de la Sífilis

Los síntomas producidos por la Sífilis aparecen de manera distinta según en que fase se esté desarrollando la enfermedad.
El mayor problema que presenta la Sífilis es que sus síntomas son similares a los de otras patologías y lo que deriva en que no sea detectada en sus comienzos, excepto cuando hay sospechas de contagio y se indican los análisis correspondientes.
Como cualquier infección, tomada en sus inicios esta enfermedad es facilmente curada con antibióticos, si bien en cualquier fase es curable, cuando la infección está muy avanzada puede dejar graves secuelas para las cuales, en ocasiones, no hay recuperación.

Fase primaria de la Sífilis

Los primeros síntomas de contagio de Sífilis pueden comenzar entre 10 días y 6 semanas después del contacto con la persona infectada, aunque el tiempo más común es alrededor de los 20 días.
Si la Sífilis fuese tratada en esta fase temprana no traería ninguna consecuencia, pero generalmente no se da importancia a los síntomas permitiendo que la enfermedad avance.
El chancro sifilítico es la primer lesión producida por la Sífilis, se trata de una ampolla redonda, de consistencia dura que no causa dolor, generalmente se ulceran y pueden curarse solas entre 3 y 6 semanas. Esto no significa que se curó la Sífilis ya que la infección sigue su curso.
El chancro sifilítico aparece en el lugar por donde la bacteria entró, el pene, la vulva, el ano, los labios o la boca y es el mayor foco de contagio de esta enfermedad venérea.

Fase secundaria de la Sífilis

Esta puede comenzar entre 2 y 10 semanas luego de haber aparecido la primer lesión sifilítica. En la fase secundaria de la Sífilis suelen aparecer afecciones en la piel, inicialmente en forma de erupciones en la palma de las manos y planta de los pies.
Se caracterizan por presentar un aspecto rugoso y ser de color rojizo o amarronado.
Pueden aparecer otro tipo de erupciones en forma de manchas rojas o rosadas en el pecho, la espalda, la cara, brazos o manos.
Otros síntomas de la Sífilis en esta etapa pueden ser, fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta, dolores musculares, inflamación en los ganglios, pérdida de apetito, pérdida de peso o caída inusual de cabello.
Todos estos síntomas pueden corresponder a otras enfermedades lo cual lleva a que a menudo no se diagnostiquen correctamente.
Pasados estos episodios la Sífilis vuelve a quedar latente y asíntomática.

Fase terciaria de la Sífilis

En caso de no haber recibido tratamiento en las fases anteriores la Sífilis ingresa a órganos internos como el hígado, el corazón y el cerebro, afecta también a los ojos, huesos y articulaciones.
Comienza a producir dolores óseos y articulares, dificultad en los movimientos hasta culminar en parálisis.
Al comienzo hay problemas de visión que se van agudizando hasta causar ceguera completa.
La afección en el cerebro provocada por la Sífilis desemboca en la demencia.
Si no se recibe tratamiento el cuadro se agrava llevando la persona a la muerte.

Tratamiento para la Sífilis

La Sífilis al ser una infección por bacteria responde muy bien al tratamiento con antibióticos, tales como penicilinas, Doxiciclina o Tetraciclina.
Durante el embarazo se puede realizar tratamientos con Tetraciclina ya que puede causar daños en feto, pero si puede utilizarse penicilina.
Las dósis y la duración del tratamiento lo decirá el médico de acuerdo a la fase en que se encuentre la enfermedad y al cuadro que presente.
Como ya dijimos antes, cuanto más precozmente se detecte la enfermedad y se inicie el tratamiento habrá menos posibilidad de secuelas.

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